Hay una física del desamor que Antes de decir adiós intenta cartografiar con exactitud. Veintinueve poemas que no buscan consolar sino nombrar: el frío que se instala cuando el otro ya no está, la espera que se vuelve hábito, la suposición de que todo podría rehacerse.
Dedicado a Rosa, este poemario es un arco completo. Empieza donde termina el amor y termina donde empieza la comprensión. Una voz que no melodramatiza sino que observa, que no llora sino que mide la distancia exacta entre lo que fue y lo que queda.
Un libro sobre las despedidas que aprendemos tarde. Sobre el silencio que ocupa el espacio que dejó alguien.


